Técnica_Alexander_Coaching_María_de_Marcos

45 minutos

By: Maria | 9 May 2017
Técnica Alexander | Coaching Ontológico | María de Marcos

 

“No he dormido en toda la noche. Llevo días sin dormir. Mi jefa me machaca. No para de volver lo blanco negro. Ella no reconoce sus fallos: todo es culpa mía. Creo que es una estrategia. Me duele mucho el estómago. Estoy encogida”.

 

A veces las clases empiezan así. Escucho su voz: suena cansada. Desvalida. ¿Cómo podemos aplicar lo que aprendemos en las clases en esta situación?

 

     

  1. Atención. Lo primero que te enseña la Técnica Alexander es a darte cuenta de que tienes una bolsa llena de atención.

     
    P:¿Hacia donde la diriges?
    R: No lo sé… Hacia mi jefa… Hacia la situación.
    P: ¿Qué pasa si diriges esa atención hacia ti?
    R: Me cuesta… Tengo que practicar… Me tranquilizo.

  2.  

  3. Escucha. Tu curiosidad se dirige hacia lo que sucede en tu cuerpo y en tu mente en este momento. No necesitas cambiarlo: necesitas observarlo.

     
    R: “No tengo herramientas. En mi casa me dicen que me vaya. Yo creo que esta mujer lo hace para fastidiarme.”
    P:¿Cómo estás?
    R: “Estoy llena de miedo. Encogida. Creo que esta silla es un poco alta para mí”.
    P: ¿Qué necesitas?
    R: Estar tranquila. Ser responsable. Ser libre. Esta situación se tiene que solucionar.

     
    Habla en voz alta. Eso nos ayuda a las dos a escuchar con distancia. Le señalo cuando dirige la atención hacia si misma y cuando la saca fuera y la enfoca sobre la situación y sobre el otro. Poco a poco su observación se va haciendo más sutil:

    R: Al querer enfocarme en la solución en realidad me enfoco en el problema. Al pensar en lo que tengo que aprender en realidad me enfoco en mis carencias. Cuando entro en bucle voy saliendo de mi cuerpo.

  4.  

  5. Criterio. “Has dado dos clases. Tienes la experiencia: sabes que puedes estar en otro lugar si haces las cosas de otro modo”.

     
    R: “Lo que yo necesito ahora es estar tranquila”.
    P: ¿Cómo estás cuando diriges tu atención hacia ti?
    R: Más tranquila.
    P:¿Y cuando reconoces y nombras lo que necesitas?
    R: Más clara.
    P: En tu primera clase dijiste que necesitabas sentirte más segura: cuando sacas tu atención totalmente fuera te abandonas; tu cuerpo no se desvanece pero tú no sientes su apoyo. Estas dos clases hemos trabajando los apoyos. Úsalos. ¿Qué sucede ahora?
    R: Estoy aún más clara. Sé lo quiero: quiero estar tranquila; quiero disfrutar; quiero pedir un cambio de responsable y moverme.

  6.  

  7. Herramientas. Tienes recursos y están mucho más cerca de lo que piensas. Vamos a verlo. Le acerco una silla diferente. Se tensa.

     
    P: ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?
    R: Me he puesto a pensar en lo que tengo que hacer para ayudarte, en hacerlo bien.
    P: Ok, ese es otro cambio de atención. Mantenla en ti. Cuando te mueva esta pierna tu atención la vas a poner en no ayudarme.
    R: ¡Guau! Está mucho más libre que otras veces! ¡Qué alivio!
    P: ¿Te has dado cuenta de tu determinación? Sí. ¿La puedes aplicar para otras cosas?
    R: Sí: para mantener mi atención en mí y en lo que necesito; después actuar”.

  8.  
     

 

Atención, escucha, claridad, determinación, acción. Apoyos, estabilidad, suavidad, permitir el movimiento. Todo esto es lo que hemos trabajado en los 45 minutos que hemos estado juntas.

 

“Me voy mucho más erguida, más vertical”. Yo lo noto en su voz: limpia y determinada. Le agradezco su enseñanza. Para todos mis momentos de duda e indecisión: permanecer en mí.

 

La integración de todo lo que eres es el camino de vuelta hacia ti mismo.

 
Dividimos para conocer. Dividimos la realidad, dividimos quienes somos, dividimos las experiencias, dividimos los campos de conocimiento y también las herramientas que utilizamos para acercarnos de nuevo a la experiencia de totalidad.

 
Mi cuerpo es a la vez hogar y frontera. Nuestra piel es lo más profundo y lo más superficial en ese encuentro. La palabra también es un cuerpo. Crea hogar y crea fronteras: delimita mi experiencia de la realidad.
 

La palabra crea realidades tangibles y mundos que escapan cualquier contacto con la experiencia real. En ese sentido, el cuerpo nos devuelve a la experiencia de nosotros mismos -de lo que sentimos, pensamos y actuamos- aquí y ahora.

 
Aunque eso que vemos sea el reflejo de lo vivido, al re-crearlo se actualiza. Y ahí surge la posibilidad de estar en calma frente a ello. De sostenerlo sin precipitación. De ver a qué nos conecta, qué nos refleja, qué nos mueve. La posibilidad de hacer absolutamente nada. Como decía F.M. Alexander: un espacio para la no-acción pero en el fragor de la acción misma. En la vida, no en el rincón de meditación.

 
Y en plena acción, nos llega la lucidez. Y en esa lucidez, la decisión de dar un giro y aplicar otros medios y llegar, por vez primera, a orillas desconocidas. En las que volvemos a ser uno. Y sonreímos como un niño que acaba de descubrirse y, así… Hasta la vez siguiente.

 

Si quieres empezar por tu cuenta, te recomiendo la práctica del descanso activo.

 

La Técnica Alexander y el Coaching Ontológico son la fusión perfecta para vivir con menos tensión, manejar los ritmos y optimizar el esfuerzo.

 

 



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    • Cristina Arce 2 meses ago

      Hola María :
      Escuche tu conferencia y la encontré fantástica y aplicable a la vida diaria.
      Algo está cambiando en mi forma de afrontar la vida.
      Nos vemos el jueves 18 a las 17.30
      Besos