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Mi logo: desplegando el 2017

By: Maria | 17 Ene 2017

Escogido con el corazón…

Hace dos años una persona me dijo que mi logo no se entendía. No sé si hay mucho que “entender” en un logo, pero ahora, mientras disfrutaba girando mi cabeza y sintiendo como el movimiento espiral se desenroscaba por mi espalda y cómo subía de nuevo ralentizándose entre los hombros, pensaba que esa espiral que es mi logo está bien escogida. Para quien soy y para lo que hago.

Un logo es de esas cosas que yo escojo con el corazón, no con la lógica. El mío, que de alguna forma es parte de mí, nació en un viaje de Cristina Torres a Granada. Al volver me dijo que se había inspirado en los colores y en las habas: por todas las semillas que ella veía que tenía dentro de mí y que irían desplegándose en el tiempo. Esto fue hace ocho años, cuando nació mi hija y yo junto a todo lo demás recorría un camino como doula y como madre. ¡Qué gran intuición y sencillez las tuyas, Cristina!

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…para seguir creciendo

Ocho años después, de nuevo en enero, vuelvo a ser un bebé de invierno. Para mí las últimas semanas de diciembre y hasta mi cumpleaños suelen estar coloreadas de oscuridad y de ir hacia dentro. Este año ha sido así con especial intensidad. Siento que he estado “entremundos”, en algún lugar lejano y más real, si cabe, que este.  Silenciosa. Recogida. A veces bajo tierra como las semillas que se preparan para salir; otras sobrevolando como el águila, mirando no sólo adelante sino también atrás. ¿O quizás es la lechuza la que gira la cabeza por encima del hombro?

He agradecido la alegre y delicada compañía de mi hija, su saber estar. Los paseos por el bosque, la dulzura del agua, la distancia de las amigas. Soplar las tartas me pilló con un nudo en la garganta, echando de menos… Y ese momento se me escurrió sin que hiciera lo que tanto me gusta hacer por mi cumpleaños. A saber: pararme a imaginar que el futuro ya es presente y a plantar no sólo las semillas sino también las raíces, bien concretas, de lo que deseo que este año sea.

Unos días más tarde caigo en la cuenta de esto. Así que tomo este momento para abrir los brazos, coger la Vida tal cual me viene, soltar los dedos y ¡semillar! Son muchos los dones que crecen con vuestro calor. Y son para vosotros.

Os deseo que podáis plantar vuestras raíces en cada cumpleaños. Que seáis cada vez más vosotros mismos. Y si puedo acompañaros semana a semana, siendo y haciendo lo que sé hacer con las sesiones de Técnica Alexander y Coaching Ontológico, estoy ahí para ello.

 

¡Gracias de corazón!



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